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Diferencia entre NIF y CIF

Los términos NIF y CIF suelen causar muchas dudas con respecto a las diferencias o similitudes que puedan existir entre ellos. En este artículo dejaremos clara la diferencia entre NIF y CIF, para que no tengas confusiones.

Usados comúnmente en el mercado empresarial o tributario, estos términos son de gran importancia para la identificación personal y fiscal en España.

diferencia entre NIF y CIF
Diferencia entre NIF y CIF

No obstante, desde el año 2008 a la fecha, se presentan ciertas dudas para el uso de la terminología. Veamos en detalle la explicación. Sigue leyendo!!

¿Qué es el NIF y el CIF?

Por sus siglas, el NIF se corresponde específicamente al Número de Identificación Fiscal. En la actualidad se utiliza para cualquier tipo de forma jurídica, tanto para autónomos como para empresas. Lo que es igual a decir, que este mismo documento identifica a personas jurídicas, como a las físicas.

Básicamente es un instrumento de carácter legal, necesario para ejercer actividades de tipo mercantil.

Por su parte, el CIF se refiere al Código de Información Fiscal. El cual era usado solo para las empresas. Sin embargo, el Real Decreto número 1065 del año 2008, dejó sin efecto la denominación CIF, pasando a englobar tanto a empresas como a personas físicas con una sola terminología, a través del NIF.

Anteriormente era fácil diferenciarlos, porque el NIF se refería exclusivamente a personas, mientras que el CIF era utilizado solo para empresas.

Pero por la tradición de uso en la sociedad española, aún persiste quien se refiere al CIF como un documento válido. Aunque realmente de manera oficial, ya no está vigente desde una hace década aproximadamente.

¿Cuál es la diferencia entre ambos términos?

Más que diferencia entre ambos documentos, lo que realmente existe es una marcada tendencia de los españoles a seguir usando el nombre CIF, aunque ya hace más de 10 años que fue derogado.

Lo correcto es que solamente deberíamos referirnos al Número de Identificación Fiscal (NIF), para ambos casos, tanto personal como de empresas.

La realidad es que aún en muchas facturas e informes empresariales, se suele seguir utilizando el término CIF. Esto ocurre porque las personas erróneamente siguen asociando que el CIF es para empresas y el NIF para los autónomos.

Una evidencia clara entre el arraigo de esta terminología en la sociedad, es que en los buscadores de Google, la palabra CIF muestra mayor tendencias de búsquedas, que la correcta que sería el término NIF.

NIF para autónomos o personas físicas

Como hemos visto, el NIF representa jurídicamente también a las personas físicas, por lo que se corresponde con el número de su DNI o Documento Nacional de Identidad, unido a un código de control.

Si eres persona física, debes tener al igual que el DNI, tu NIF. Ya que se necesita para poder ejercer actividades como un profesional autónomo para los efectos fiscales.

NIF para personas jurídicas

Es en este caso, en donde se suele presentar la confusión, ya que anteriormente era el CIF el que identificaba a las empresas.

Pero lo correcto es asociar al NIF como el número identificador de la persona jurídica. Este documento tiene un formato específico muy detallado y claro.

Consiste en un código formado por nueve caracteres que tienen la siguiente estructura:

Una letra que dependerá de la naturaleza jurídica de la empresa o entidad. Esta misma nomenclatura, era la utilizada en el antiguo CIF y aún se conserva. Las mismas con su correspondencia son:

  • A: correspondiente a todas las sociedades anónimas.
  • B: para las sociedades que sean de responsabilidad limitada.
  • C: para todas las sociedades colectivas.
  • D: usada para sociedades comanditarias.
  • E: identifica a las comunidades de bienes.
  • F: corresponde a las sociedades cooperativas en general.
  • G: utilizada para las fundaciones y asociaciones.
  • H: empleada en el NIF de las comunidades de propietarios.
  • J: para todas las Sociedades civiles, tengan o no personalidad jurídica.
  • N: usada para identificar las entidades que sean extranjeras o no residentes.
  • P: para todas las corporaciones que sean locales.
  • Q: referente a organismos de carácter público.
  • R: para las congregaciones e instituciones de orden
  • S: para los órganos de la administración del Estado y de las Comunidades autónomas.
  • U: empleada para las uniones temporales de las empresas.
  • V: para otros tipos no definidos en las opciones anteriores.
  • W: para establecimientos o entidades no residentes en España.

Una característica a destacar, es que desde la orden del 2008, las entidades y personas extranjeras, presentan claves separadas de las nacionales. Además, no se incluyen letras como Ñ, I, O y U para evitar confusiones en los algoritmos de comprobación.

A parte de esta letra, el NIF tiene 8 dígitos específicos:

  • Los primeros 2, se refieren a la provincia de origen. Por ejemplo si eres de Cádiz, te corresponde el 11.
  • 5 dígitos que se corresponden con la inscripción en el registro de la provincia.
  • Un número o letra de control.

Este último será numérico si la letra ubicada al inicio es A, B, C o una H, que es en la clasificación que se ubican la mayoría de las empresas españolas. Por el contrario, si el NIF empieza con P, Q, R, S o una W, el último dígito será una letra.

En esencia, este documento permite localizar y conocer  plenamente los datos de cualquier ente o empresa.

¿Dónde se solicita el NIF?

Ahora que sabemos la diferencia entre NIF y CIF veamos donde se debe solicitar esta identificación.

Tanto las personas jurídicas o físicas, deben hacer la solicitud ante la Agencia tributaria.

Para la figura jurídica, es imprescindible que realice este trámite al cumplirse el mes de haber constituido esta clasificación.

Cabe destacar que es una gestión obligatoria para las empresas o para quien ejerza de autónomo, y se obtiene de manera presencial previa solicitud de cita vía online.

¿El NIF y el DNI son iguales?

El Documento Nacional de Identidad (DNI), es un documento personal, único e intransferible, que va a identificar a todo ciudadano español y que sirve para todos los trámites de carácter civil y legal.

Por su parte el NIF, se utiliza para todo tipo de gestiones mercantiles. Por ello, es que toda persona autónoma o jurídica debe poseerlo para poder hacer declaraciones de aduana y tributarias.

Ambos documentos son diferentes, pero de suma importancia. Solo debes tener cuidado de no confundirte cuando te pidan alguno de ellos en algún formulario.

Conclusiones y resumen de la diferencia entre el NIF y el CIF

Muchas veces se observa en algunas facturas, inclusive en trámites de organismos públicos, la figura del CIF, pero debes tener claro que legalmente ya esa figura no existe, según Decreto Real emanado en el 2008.

Lo correcto sería referirnos al NIF. Ya que como hemos visto el CIF ya no está vigente, pero para el español ha sido difícil dejar de utilizar el nombre CIF por costumbre y tradición.

No obstante, para efectos legales, es la figura del NIF la que debes destacar ante cualquier autoridad de aduana o tributaria, así como para registros de bienes y proveedores.

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