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Inmovilizado material, definición y características

El inmovilizado material es el conjunto de bienes de una empresa que están destinados a la producción, y que se pretenden utilizar por un periodo superior a un ejercicio fiscal. Es decir, son todos aquellos activos que no se venderán y que son necesarios para la productividad de una empresa.

Quizás este concepto administrativo conlleve a confusión. Por eso, en este artículo te daremos la definición, características y cómo se puede calcular para que puedas comprender su finalidad y la forma en que se lleva a cabo sus registros.

inmovilizado material

Qué es inmovilizado material

Se entiende por inmovilizado material, a todos aquellos activos que una empresa adquiere, con la finalidad de generar o mejorar su producción. Por consiguiente, estos activos pasarán a formar parte de su patrimonio.

El inmovilizado puede ser comprado o fabricado por la empresa, con la intención de que permanezca por largos periodos dentro sistema de trabajo o producción.

Es normal que dentro de los inmovilizados se reflejen los activos que presentan mayor valor para una compañía, como por ejemplo terrenos y grandes construcciones.

Todos estos bienes se encuentran descritos en el Plan General de Contabilidad, específicamente en el subgrupo 22, según la normativa vigente. Es obligación de las empresas establecer claramente todos los inmovilizados materiales durante el ejercicio fiscal correspondiente.

Características principales del activo material

  • Una de sus principales características es que son tangibles, lo que permite visibilizar fácilmente su valor y su función.
  • Su presencia en la compañía está destinada para que sea superior a un año.
  • Su objetivo a mediano o largo plazo es no ser vendida, sino destinarse a la productividad.

Cuentas que integran el inmovilizado material

Cómo ya mencionamos, en el Plan General de Contabilidad se recogen todos los activos materiales de una compañía. Dentro de los cuales podemos encontrar:

  • Los bienes naturales: se refiere a terrenos o solares urbanos, canteras, algún tipo de finca rústica o minas.
  • Construcciones: hacen referencia  a naves industriales, edificios, oficinas, locales, entre otros.
  • Instalaciones técnicas: en este apartado se agrupan todas las estructuras que conforman una unidad especializada, por ejemplo los talleres.
  • Maquinarias: son todas aquellas destinadas a la producción continua.
  • Mobiliario: aquí se agrupan los equipos de oficina, como muebles escritorios, entre otros.
  • Utillaje: hace referencia a objetos de utilidad tales como las pequeñas herramientas y maquinarias manuales.
  • Dispositivos de informática: en este apartado irían los ordenadores, los escáneres, faxes e impresoras.
  • Elementos de transporte: son los vehículos de la empresa como furgonetas, camiones, autobuses, tractores, entre otros.
  • Otro tipo de inmovilizado: en este caso se agrupan todas las que no se recojan en los grupos anteriormente descritos.

Registro contable del activo

Todo lo que forma parte del inmovilizado material debe ser contabilizado por la empresa. Estos registros se llevan en el libro mayor, diferenciándolos con claridad de los bienes intangibles.

Además, en el libro diario, se registran de manera cronológica todas las adquisiciones de los activos, así como las operaciones inherentes a ellos.

También, se debe llevar control de la entrada o aumentos en la valoración de estos activos. La acción más habitual es la compra de estos bienes.

En resumen, ningún bien físico de la empresa que se clasifique como inmovilizado material debe estar fuera de su inventario o contabilidad.

Calcular el valor del inmovilizado

Para poder evaluar el valor del inmovilizado, se contabiliza el precio por el cual fue adquirido, o los gastos para hacerlo si fue construido por la misma empresa.

Los impuestos indirectos (IVA), se van a incluir en el precio del inmovilizado, solo si no son recuperables o se pueden deducir directamente de Hacienda.

Todos estos bienes deben estar en uso dentro de la compañía por más de un año, razón por la cual sus condiciones se esperan que sean óptimas.

Por otro lado, si el bien necesita más de un año para su montaje o instalación, se permite incluir a su precio todos los gastos financieros que se han generado para obtener dicho bien. Para ello, debe quedar claro que dichos gastos financieros se puedan atribuir a la compra y preparación del inmovilizado.

El precio de adquisición del activo material

El precio para la adquisición del activo material, depende del coste de su operación. Es decir, incluye lo facturado por el vendedor, toda vez que ya se hayan deducido los descuentos o rebajas.

Además, se puede incluir los gastos adicionales, como son el transporte, los seguros, los costes de instalación u otros similares.

También, para sacar la valoración real, se toma en cuenta si se adquirió a través de terceros, o si el bien es de construcción por esfuerzo propio, lo que genera un precio hasta que esté en funcionamiento.

Qué es depreciación, deterioro y amortización del inmovilizado material

Como es normal, con el paso del tiempo los activos pueden perder valor motivado por el uso constante. En estos casos se emplean varios conceptos contables para reflejar algunas perdidas en el valor. Por ejemplo:

  1. Deterioro del valor: en este caso se refleja la pérdida de valor por motivos que no son por el uso habitual pero que en un futuro puede verse revertida esa pérdida en el activo.
  2. La depreciación y la amortización: aquí se muestra la pérdida de valor por el constante uso del activo. Por lo cual, si este es el caso, no recupera el valor.

Tipos de inmovilizados y en qué se diferencian

Para efectos contables, existe el inmovilizado intangible también conocido como inmaterial. Estos también son parte de la empresa y componen su estructura y funcionamiento.

Al igual que el material, se adquieren para aumentar la productividad de la empresa, y no se planean descartar en menos de un año de tiempo. Además, ambos conceptos se encuentran dentro del Plan General Contable.

Pero la gran diferencia radica en que el inmovilizado inmaterial, es que es algo no físico. Es decir, solo se encuentra en la propiedad intelectual, derechos de traspaso, algunas concesiones administrativas, gastos de investigación o desarrollo técnico o programas informáticos.

Cómo dar de baja un inmovilizado material

Para dar de baja a un inmovilizado material, se toma en cuenta su enajenación y alguna otra disposición. Se puede incluir en las cuenta de pérdidas y ganancias aquellos bienes que ya pierdan el beneficio para la empresa.

Esto es lo que se le conoce como dar de baja, ya que, no será necesario para la productividad empresarial.

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